5 consejos en diseño de oficinas pequeñas

Cuando el espacio del que disponemos para trabajar es poco, maximizarlo no es una opción sino una obligación. Y como hay una gran posibilidad de que nadie lo haga por nosotros, lo mejor será poner manos a la obra.

Por ello, aquí te presentamos estos 5 tips en diseño de oficinas pequeñas, para que tu espacio de trabajo no sólo luzca bien, sino también para que puedas sacarle el mejor provecho posible:

1.- Haz todo más ligero visualmente, y uniforme

Quizás en un primer momento esto pueda parecerte extraño, pero hay colores que “pesan” demasiado visualmente. ¿Cuáles? Todo color oscuro o fuerte, como el rojo, morado, café y desde luego el negro.

Por lo tanto, y como seguramente ya habrás imaginado, los colores que debemos usar para aligerar nuestro espacio visualmente son los claros; los colores claros como el blanco o el amarillo, y en general pastel, cremas, metálicos o de cristal, son la mejor opción para ayudarnos a dejar la vista y dar profundidad, creando una sensación de tener una oficina un poco menos pequeño de lo que realmente es.

Y si nuestra pared es blanca y las sillas también son de plástico transparente o blanco, mejor aún.

En general, trata que todo sea si no del mismo color, si al menos de tonos parecidos. Todo lucirá más armónico y espacioso.

2.- La organización es el nombre del juego.

aprovechas-hasta-el-ultimo-rinconSer organizado siempre ha sido, es y será importante. Y si hablamos de diseño de oficinas pequeñas, es algo que cobra una gran importancia. Conservar todo en su lugar, mantener la cantidad de objetos al mínimo posible, además de hacer limpieza periódico para eliminar archivos que hace meses no utilizamos, nos ayudará a contar con un espacio mucho más amplio.

3.- Lo mismo, pero más pequeño.

Como el tema es el diseño de oficinas pequeñas, parece lógico pensar en pequeño, en todo sentido, ¿no crees? Debemos tratar que tanto muebles adicionales al escritorio, como los objetos que usamos en el día a día, sean del menor tamaño posible. No sólo podrán parecerles “curiosos” a los visitantes, sino que aumentarán la sensación de espacio.

4.- Aprovechas hasta el último rincón.

Cuando el espacio es pequeño, es vital prestar atención a los detalles, o en este caso, a los rincones. ¿Seguro que estás aprovechando todo el espacio que tienes? Tampoco se trata de sobrecargar, pero quizás puedas acomodar todo un poco mejor y ahora sí, tener ese espacio que necesitas para colocar otra cosa.

5.- ¡Que se haga la luz!

Si ya tenemos todo perfectamente acomodado, hay qué hacer que se vea, ¿no? Si contamos con luz natural cortesía de la cercanía de una ventana es lo ideal, pero si no contamos con la ayuda del astro rey, la opción será iluminar todo artificialmente; luces de techo, de pie y hasta de escritorio, siempre y cuando la luz sea lo más blanca posible.
“Todo cabe sabiéndolo acomodar”.

Así es como reza un dicho popular (¡tan sabios estos dichos!), y parece la forma perfecta de cerrar con este artículo. Recuerda: si tienes un lugar pequeño de trabajo, no te estreses, el espacio está ahí, sólo que “un poco más escondido”, y seguro con estos consejos tú podrás encontrarlo y aprovecharlo.