Así es como deben ser las mejores fachadas de oficinas

“De la vista nace el amor”. Así reza un dicho popular, y la verdad es que es muy cierto. No importa si en nuestro interior somos la mejor  persona del mundo, si un platillo es el más delicioso del universo, si su exterior no es atractivo, Y eso aplica también para las empresas.

Y es justo ahí donde radica la importancia de cuidar hasta el último detalle a la hora de diseñar fachadas de oficinas. El exterior, la fachada, es lo primero que tanto el empleado como el cliente verá de la oficina, y dado que la primera impresión sólo se tiene una vez, hay que ser muy cuidadosos con esta parte de toda organización.

En este sentido, unos tips para tener una fachada lo más atractiva posible son:

Contar con una buena decoración

En este punto se considera el uso de carteles, letreros, afiches decorativos, etc. Todo tipo de material que, además de resaltar las fachadas de oficinas, sirve como elemento promocional.
Desde luego podemos tener otro tipo de objetos que sean meramente decorativos, como plantas (siempre en buena estado) o luces de colores, eso sí, cuidando en la medida de lo posible que todo entre en armonía con el negocio.

Limpieza permanente

la-fachada-debe-lucir-siempre-impecableIndependientemente del tipo de negocio, la fachada debe lucir siempre impecable. Nadie quiere que a su compañía se le asocie con un lugar sucio o descuidado. Sí así está por fuera, ¿cómo estará por dentro? ¿Si así tienen su oficina, cómo atenderán a las personas? Esas son un par de preguntas que seguro más de uno se haría al encontrar un exterior sucio o descuidado, y habremos perdido un cliente sin siquiera saberlo.

Una entrada que estimule el ingreso

Una entrada muy estrecha, de colores oscuros o bloqueada por algún objeto, alejará a las personas. Caso contrario, si tenemos una entrada suficientemente grande, bien iluminada y de fácil acceso, estaremos invitando al público a entrar y conocernos.

Ser diferente es la clave

Sin descuidar el fin que persigue la empresa, es importante contar con una fachada que aunque similar a las demás, si tenga al menos un toque la distinga. Quizás el material de la puerta, el color de la pared, la forma de las ventanas, en fin. Claro, no hay que excedernos, ya que cualquier puede significar una gran diferencia, tanto a favor como en contra.